PROTOCOLO DE ESTUDIO PARA CIRUGÍA DE EPILEPSIA

 

Las personas que padecen de epilepsia presentan un verdadero reto a los médicos. Solo el trabajo de un equipo multidisciplinario puede ofrecer una opción a una vida plagada de penas e intentos vanos.


La identificación correcta, precisa y minuciosa de la zona que origina los ataques epilépticos les permite a los médicos elaborar el tratamiento más eficaz y especifico en cada caso, ofreciendo el mejor tratamiento medico-quirúrgico a cada paciente.


El objetivo del Programa de Epilepsia de Difícil Control esta dirigido a los pacientes que no logran controlar sus crisis pese al tratamiento médico adecuado, sin embargo. Los médicos pueden considerar el Programa como un apoyo para consultar cualquier caso de epilepsia, sin importar el grado de complejidad y dificultad.


El equipo de trabajo incluye neurocirujanos, Epileptólogo, neurofisiólogos, psicólogos, psiquiatra y trabajadora social además de enfermeras con entrenamiento en neurología y neurofisiología.


Cada caso es analizado por el equipo multidisciplinario de especialistas de la Asociación, junto al medico tratante, para estudiar de manera particular cada examen y prueba de laboratorio.

 

PRIMERA FASE

DETERMINAR QUE EL PACIENTE TIENE UNA EPILEPSIA REFRACTARIA A TRATAMIENTO MÉDICO

Se analizará el historial clínico de cada paciente y si puede considerarse que ya no tiene posibilidades de control con tratamiento médico, se iniciará el protocolo de estudio como candidato a cirugía.  Para llegar a esa decisión es necesario responder varias preguntas, entre ellas ¿Existe un adecuado diagnóstico?, ¿Se le ha dado al paciente los medicamentos adecuados para su tipo de epilepsia?, ¿El paciente toma adecuadamente sus medicamentos? ¿El tratamiento tiene efectos secundarios severos? ¿Las crisis causan efectos socio-laborales inaceptables para la vida del paciente?

 

SEGUNDA FASE

ESTUDIOS NO INVASIVOS

Al considerar que el paciente no tiene posibilidades de control  de la epilepsia con medicamentos, se justifica la realización de los primeros estudios para definir si es candidato a cirugía, entre estos están:

 
RESONANCIA MAGNETICA  Y ESPECTROSCOPIA

Buscan de lesiones ó “cicatrices” en el cerebro. Estas incluyen alteraciones en la formación del cerebro (Displasias corticales, alteraciones de la migración neuronal, esclerosis del hipocampo, atrofia cortical etc.) lesiones como Malformaciones arteriovenosas cerebrales, tumores cerebrales como meningiomas, gliomas de bajo grado, oligodendriogliomas, metástasis cerebrales etc.

 

 

 

VIDEO-ELECTROENCEFALOGRAMA 

Donde por un tiempo prolongado de 48 a 72 hrs. Se graba la actividad eléctrica cerebral y se intenta grabar las convulsiones para determinar el sitio exacto de origen.

 

 

SPECT

Determina los niveles de consumo de nutrientes en las diferentes áreas cerebrales, principalmente consumo de oxigeno, por medio de la aplicación de materiales con marcadores radioactivos que delimitan las áreas donde aumenta el consumo de oxigeno durante la convulsión y donde disminuye en el período Inter-crisis (interictal) a causa de un metabolismo lento por las alteraciones funcionales.

 

 

ESTUDIOS DE NEUROPSICOLOGÍA

Determinan los problemas existentes, como déficit de memoria, lenguaje, juicio, habilidades manuales, etc. Causados por su enfermedad. Estos datos, además, permiten correlacionar los focos productores de las crisis epilépticas con alteraciones de la función. En esta fase el psicólogo profundiza en los efectos sociales intra y extra-familiares  que el mal ha tenido y se diseñan pautas a seguir, tanto para el paciente como para la familia.

 

TERCERA FASE

REEVALUACIÓN Y ESTUDIOS INVASIVOS

El grupo de especialistas se reunirá y evaluará los resultados de los estudios realizados y decidirá la conveniencia de continuar con el protocolo si existen indicios de que el paciente puede verse beneficiado de una cirugía y si los riesgos son aceptables.


Ocasionalmente hay pacientes en los que los estudios no invasivos demuestran  resultados poco satisfactorios ó no concluyentes, en estos casos es necesario proceder con otras maniobras como colocación de electrodos su temporales, electrodos esfenoidales y maniobras más complejas como colocación de electrodos de profundidad en hipocampos, electrodos subdurales para monitoreo crónico.

 

 

 

CUARTA FASE

OPCIONES DE TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

Si estas evaluaciones arrojan resultados concluyentes entonces se discute el caso en comité y se decide que cirugía realizar, se informa de la opción junto con el médico tratante, al paciente y su familia y si están de acuerdo se procede a la cuarta fase del protocolo, la cirugía.


En este momento se toma la decisión de cual es la mejor opción quirúrgica para el paciente y se emite la recomendación, es posible hacer diferentes procedimientos como los a continuación descritos.

 

Cirugías Paliativas:

Cuando no es posible resecar el foco epileptógeno porque puede dejarle muchos problemas al paciente se puede realizar cirugías donde solo se aísla la parte de cerebro que produce el problema y esto evita que la convulsión se disemine al resto con lo cual la intensidad y frecuencia de las crisis disminuye.


Resecciones

Se realiza cuando es posible quitar la porción de cerebro productora de las descargas epilépticas sin alterar severamente las capacidades del paciente. Siempre, durante el procedimiento se realiza una ELECTROCORTICOGRAFIA para corroborar fisiológicamente la localización exacta del foco epileptógeno, previo a resecar el área anormal.  Cuando existe duda, ocasionalmente, es necesario colocar electrodos directamente sobre el cerebro y hacer un monitoreo de EEG más prolongado de incluso de 2-3 días de duración para determinar con mayor exactitud el lugar de inicio de la convulsión, cuando esto sucede, se realiza la cirugía en dos tiempos, uno, en el que se colocan los electrodos y otro, donde se realiza el tratamiento.


Es la cirugía que ofrece mayores posibilidades de curación.

Cuando se concluye en el análisis preoperatorio que es posible retirar el área del cerebro que produce la descarga epileptógena sin problemas para el paciente se realiza este tipo de cirugías que incluyen desde resecciones de pequeñas porciones de cerebro hasta grandes cantidades como en las lobectomías.

 


Cuidado de Seguimiento

Después del alta, los pacientes continúan estando bajo la atención de su propio médico con excepción de evaluaciones de seguimiento que normalmente se programan dos meses y un año después de la cirugía.


Como paciente, tiene que estar consciente de que:


La cirugía tiene por objetivo principal MANTENER AL PACIENTE LIBRE DE CRISIS, esto depende del tipo de epilepsia y la localización del foco  y es posible tener porcentajes de curación de hasta un 100%.


Si se logran controlar las crisis se evitará el deterioro neurológico que acarrea la evolución a largo plazo de la epilepsia.


Es mejor realizar la cirugía a una edad temprana porque tiene mejor resultado que en el paciente mayor porque el cerebro infantil puede restablecer las conexiones neuronales adecuadas para cumplir las funciones de las áreas resecadas.